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    19 de diciembre de 2016

    RESIDENTES DEL VIENTO (Capítulo XLVIII)

    #LABUENAVIDA

    María G. Arizmendi


    DEBILIDAD HUMANA.

    Influenciado por los rostros de los gobelinos y el aroma del incienso, Oscar cerró los ojos, avergonzado al comparar su aflicción con la del Señor Jesús y le pidió perdón en voz baja. Danila también cerró los suyos y esperó pacientemente.

    Oscar hizo una síntesis de las circunstancias de su boda y cuando terminó, Danila insistió en saber sobre las cadenas y el látigo. Oscar se sonrojó y le preguntó:

    -¿Cómo sabe usted eso? Delirabas... atormentado. Dímelo.

    -Durante meses he soñado el mismo episodio. Lo creerá ridículo.

    -Nada de eso.

    La confianza que la maestra le transmitía, suprimió su renuencia y le relató su sueño hasta que logró distinguir el rostro de la mujer encadenada. Danila se quedó pensativa.

    -¿Le das importancia a ese rostro?

    Oscar clavó profundamente su mirada azul en los ojos color miel que lo observaban atentamente y declaró en tono de conmovedora tristeza:

    -Si. Es mi prima Sigrid. Llegó de Berlín hace tres días y está casada.

    -¿Qué concluyes de todo esto?

    -No sé. Supongo que vine a verla con la esperanza de que me ayudara a descifrar el enigma.

    -Debes entender que dedicarte a beber sólo puede empeorar las cosas. ¿Lo sabe tu madre?

    Oscar negó con la cabeza.


    -Supongo que me dio vergüenza de que me viera así y por eso me vine a verla. Necesito ayuda o no sé que será de mí. Le agradezco que no le diga nada de esto.

    -No vamos a darle este pesar. Que esto te sirva de lección: si vas a avergonzarte de cualquier acción, reflexiona antes y no lo hagas.

    Oscar se quedó cabizbajo y meditabundo. La maestra le dio tiempo para reordenar sus ideas. Oscar sintió que los personajes de los gobelinos lo observaban y pensó en voz alta:

    -El sueño empezó a poco de que Sigrid se casara y no ha dejado de perseguirme, pero no definí sus rasgos sino unas horas antes de encontrarla. Más me valdría no haberla definido porque está casada.

    -Tú tampoco eres libre.

    -Esto es una locura. Mi vida es un confuso desatino...

    Luego de otro largo silencio, agrego dolorido:

    -El Padre Omnipotente me trae a mi alma gemela, siglos después de una separación involuntaria, ¿sólo para mostrarme que no la merezco? Y me deja casar con una chica que necesita un psiquiatra y que yo preferiría saberla en las antípodas...?

    Continuará

    Envío un saludo cordial a la familia humana.

    ORDEN ES PROGRESO

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