• Latest News

    25 de noviembre de 2016

    EL ÁRBOL DE LAS MANZANAS

    #VIVIMOSQUÉALEGRÍA

    Janeth Olazábal


    Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho. Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza:

    - ¿Vienes a jugar conmigo?

    Pero el muchacho contestó:

    - Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.

    - Lo siento —dijo el árbol—. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.

    El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:

    - ¿Vienes a jugar conmigo?


    - No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?

    - Lo siento —repuso el árbol—. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.

    El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.

    - ¿Vienes a jugar conmigo? —le preguntó.

    - Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?

    El árbol contestó:

    - Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.

    El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:

    - Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.

    El hombre replicó:

    - No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.

    Entonces el árbol, llorando, le dijo:

    - Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.

    Y el hombre contestó:

    - No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...

    - Bueno —dijo el árbol—, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.

    El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

    "...Esta es la historia de cada uno de nosotros: el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Puedes pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?..."

    Autor desconocido

    ¡Respiramos!

    FELIZ DÍA LLENO DE BENDICIONES

    • Blogger Comments
    • Facebook Comments

    0 comments:

    Publicar un comentario

    Agradecemos sus comentarios y esperamos contestarlos todos en caso de que algún comentario no se contestado hagannoslo saber via e-mail a: comentarios@loveandproductivity.com

    Item Reviewed: EL ÁRBOL DE LAS MANZANAS Rating: 5 Reviewed By: LYP
    Scroll to Top