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    9 de octubre de 2016

    RESIDENTES DEL VIENTO Capítulo 38

    LA BUENA VIDA

    María G. Arizmendi


    Debilidad humana

    Se tomó la cabeza entre las manos, presa de atormentada confusión. Danila, que lo había escuchado con los ojos cerrados, ahora los abrió y preguntó con una voz que no era la suya, y que sobresaltó a Oscar:

    - ¿A qué le temes?

    Le contesto extrañado:

    - A nada, a nadie.

    - Piénsalo bien, hurga en tu mente -insistió la voz ajena a la de Danila- ¿temes a los dos empresarios que quieren ser tus socios para quitarte el astillero?

    Sorprendido de que la maestra tuviera esa información, Oscar hurgó... y hurgó; moviendo negativamente la cabeza, comenzó a pensar en voz alta, lentamente:

    - No les temo. Conozco su juego sucio; no temo al río que un día quiso arrastrarme; no temo al hombre de Java que me persigue para enlistar mi planta productiva en su sindicato corrupto... no temo a Dios porque Él es dador de vida... de amor... y nos protege continuamente... no temo a la muerte porque no existe... pero sí... temo algo que me atormenta... vivir esta vida sin el amor de Sigrid... pienso que ya viví otras sin ella y ruego a nuestro Padre que ya me reuna con ella para ser felices... temo esta vida en el hastío, en el obscuro abismo vacío de mi soledad sin esperanza ni perspectiva... temo una lenta agonía insoportable... De pronto sus ojos azules enfocaron, suplicantes el dulce rostro del Señor Jesús y admitió: sí claro, temo a Ruth. Perdóname Divino Maestro... no me lo explico. Yo acepto a todo el mundo tal como es, inclusive tolero a los mas necios y a los mas intolerantes. Pero no quiero que Ruth se me acerque. Cuando se me aproxima siento un peligro absurdo y un violento rechazo.

    Danila continuaba con los ojos cerrados y al callar Oscar, habló con aquel extraño timbre de voz:

    - La puerta se cerró pero pronto fue abierta para volver a cerrarse. La bruma puede pasar pero de ti depende que sea breve y se ilumine el camino. Si cometes falta, la puerta no se abrirá.

    Sin proponérselo, en la mente de Oscar quedó grabado aquel mensaje críptico.

    BODA DE GRETEL

    La familia se trasladó al jardín de la casa en cuanto llegaron Danila y dos miembros del cuerpo diplomático amigos de Ruddy. Pablo abrió la puerta principal e invitó a pasar al juez. Detrás llegaban Hugo y Oscar. Eran todos los asistentes al íntimo evento. Sigrid interpretó al piano la Novena Sinfonia y empezó la ceremonia. Aunque el jardín contenía numerosas y variadas flores, Edna agregó grandes macetones de alcatraces y nardos que aumentaron el ambiente festivo y la fragancia floral.

    Continuará

    LAS SITUACIONES DESESPERADAS NO EXISTEN. SÓLO EXISTEN HOMBRES DESESPERADOS

    Envío un cordial saludo a la familia humana
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