• Latest News

    11 de septiembre de 2016

    RESIDENTES DEL VIENTO (Capítulo 37)

    #LABUENAVIDA

    María G. Arizmendi


    DEBILIDAD HUMANA

    Influenciado por los rostros de los gobelinos y el aroma del incienso, Oscar cerró los ojos, avergonzado al comparar su aflicción con el sacrificio del Señor Jesús y le pidió perdón en voz baja. Danila también cerró los ojos y esperó pacientemente. Oscar hizo una síntesis de las circunstancias de su boda y cuando terminó, Danila insistió en saber sobre las cadenas y el látigo. Oscar se sonrojó y le preguntó:

    - ¿Cómo sabe usted eso?

    - Delirabas... atormentado... dímelo.

    - Durante meses he soñado el mismo episodio... podría considerarlo ridículo.

    - Nada de eso. Te escucho.

    La confianza que la maestra le transmitía venció su renuencia y le relató su sueño hasta que logró distinguir el rostro de la mujer encadenada. Danila permaneció meditativa. Después le preguntó:

    - ¿Le das importancia a ese rostro?

    Oscar clavó profundamente su mirada azul en los ojos color miel que lo observaban intencionadamente y contestó en tono de conmovedora tristeza:

    - Sí. Es mi prima Sigrid. Llegó de Berlín hace tres días y está casada.

    - ¿Qué concluyes de todo esto?

    -No sé.

    - Debes admitir que dedicarte a beber sólo puede empeorar las cosas.

    - ¿Lo sabe tu madre?

    Hizo un movimiento negativo con la cabeza.

    - Ni debe saberlo. Me avergonzaría darle esta pena. Le agradezco que no le avisara que estoy aquí.

    - Si llegara a enterarse le darías un gran pesar. Lo sabes. Estás consciente. Así que si vas a avergonzarte de algo, piénsalo antes y no lo hagas.

    Oscar se quedó cabizbajo y meditabundo; la maestra guardó silencio dándole oportunidad de que ordenara sus ideas. Después de varios minutos de quietud al amparo de las personalidades que los gobelinos representaban, Oscar pensó en voz alta: -El sueño empezó semanas antes de que Sigrid se casara y me ha perseguido insistentemente, pero no distinguí sus rasgos hasta unas horas antes de encontrarla en la casa. Mas me valdría no haberla encontrado para evitarme el tormento de verla comprometida.

    - Tú tampoco eres libre.

    - Mi vida es un confuso desatino -guardó silencio otros minutos para luego agregar desalentado- el Omnipotente Señor Único, el Misericordioso, me trae a mi alma gemela siglos después de un abandono involuntario, ¿sólo para mostrarme que no la merezco? Y me deja casar con una joven que necesita un psiquiatra y que quisiera yo saberla en las antípodas?

    Continuará

    Envío un saludo cordial a la familia humana.

    EL HOMBRE SABIO NO SE ASOCIA CON EL QUE HACE NEGOCIOS ILÍCITOS
    • Blogger Comments
    • Facebook Comments

    0 comments:

    Publicar un comentario

    Agradecemos sus comentarios y esperamos contestarlos todos en caso de que algún comentario no se contestado hagannoslo saber via e-mail a: comentarios@loveandproductivity.com

    Item Reviewed: RESIDENTES DEL VIENTO (Capítulo 37) Rating: 5 Reviewed By: LYP
    Scroll to Top