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    15 de mayo de 2016

    RESIDENTES DEL VIENTO Capítulo XXII

    #LABUENAVIDA
    María G. Arizmendi



    NOCHE DE BODAS

    Juan, que la observaba sin comprender, se le acercó y comprobó que había vuelto a desvanecerse. Le acercó a la nariz un algodón con alcohol y cuando despertó, volvió a darle otro sedante por temor a presenciar otra reacción violenta. Se fue al teléfono para localizar a Oscar en el Pireo, tan inútilmente como en Ciudad de México. Regresó a ver a Ruth y se asustó al ver su rostro enrojecido; transpiraba y temblaba. Recordó que su madre lo curaba con lienzos fríos en pies y cabeza y se puso en acción.

    Buscó nuevamente a Kranz, sin éxito. Insistió en llamar al astillero y logró comunicación con su madre, quien lo aleccionó y le prometió que iría a ver a la joven si no mostraba mejoría. Juan pasó la noche de enfermero y al medio día siguiente, Ruth empezó a superar la fiebre, sin fuerzas para hacer otra explosión. Con el paso de los días se sintió mejor y dijo que se iba a su casa. Juan tenía instrucciones de llevarla al aeropuerto si se presentara esa circunstancia, pero la joven cambió de opinión y el siguió atendiéndola, fascinado al verla como iba perdiendo peso y el vestido de novia le quedaba suelto.

    Cuando se sintió menos débil, Ruth dejó el lecho y se aventuró afuera. La recibió un ruidoso concierto del trinar de las aves y se cubrió los oídos con las manos. Se impresionó al ver la terraza tan ancha y tan larga, la profusión y variedad de flores espléndidas luciendo en jardineras colgantes de la techumbre de vigas y palapa; todas las macetas en los flancos también lucían floridas. Aspiró con deleite las fragancias que emanaban y sintió fortalecerse; cuando decidió avanzar, un pájaro negro pasó cerca de su cabeza emitiendo un agudo chillido, aleteando ruidosamente. Se asustó. Estaba sola. Retrocedió y cerró la puerta con el corazón latiendo agitadamente.

    ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba Oscar? ¿QUIÉN ERA OSCAR? Recordó las circunstancias que rodearon el enlace y se encogió atemorizada. ¿Se había equivocado? No... no... su papá había investigado exhaustivamente al ingeniero Kranz. Era soltero, de familia de abolengo en Michoacán, sobrino del distinguido maderero don Heliodoro Valladares, erudito disertador sobre la Grecia clásica. Kranz era muy respetado y apreciado en la cámara de industriales y rico, muy rico, guapo y educado. ¿Dónde estaba el error?

    Como hija única, era voluntariosa, caprichosa y violenta y ejercía todos sus recursos para someter a sus padres a sus extravagancias. Se sabía bella y hábil para seducir. Confiaba en seducir fácilmente a Oscar, hasta tenerlo a sus pies... Nada más que apareciera en el escenario. Mientras tanto, temerosa de volver a la terraza, decidió inspecconar el interior de la casa.

    Continuará

    Envío un saludo cordial a la familia humana.

    SOLAMENTE DONDE HAY SERENIDAD HAY JUICIO
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